Introducción

El Índice de Secreto Financiero (FSI) clasifica a las jurisdicciones de acuerdo a su secreto financiero y la dimensión de su actividad financiera offshore. Un ranking políticamente neutral para entender el secreto financiero global, los paraísos fiscales o jurisdicciones del secreto, y los flujos financieros ilícitos o la fuga de capitales.

El índice se lanzó el 30 de enero de 2018.

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Iluminando lugares oscuros

Las estimaciones muestran que las jurisdicciones del secreto administran entre USD 21 y USD 32 billones de riqueza financiera privada alrededor del mundo. Son recursos que no pagan impuestos y, cuando lo hacen, pagan muy poco. Las jurisdicciones del secreto, un término alternativo a la denominación más extendida de “paraísos fiscales”, utilizan el secreto financiero para atraer flujos financieros ilícitos, ilegítimos y abusivos.

Los movimientos trasnacionales de flujos financieros ilícitos oscilan entre USD 1 y USD 1,6 billones, una cifra que hace parecer insignificantes los USD 135 mil millones de ayuda externa anual. Desde la década de 1970, solo los países africanos experimentaron fugas de capitales por USD 1 billón, mientras que la suma de todas sus deudas externas no supera los USD 200 mil millones. O sea, África es uno de los principales acreedores netos del planeta pero esos activos están en manos de una élite rica y protegidos por el secreto del mundo offshore; mientras que el peso de sus deudas recae sobre los hombros de la amplia mayoría de la población africana.

Sin embargo, los países ricos también sufren las consecuencias del secreto financiero. Países europeos como Grecia, Italia y Portugal fueron puestos de rodillas, en parte, por décadas de evasión fiscal y saqueo del Estado a través del secreto financiero offshore.

 

Ranking de secreto financiero 2018

Vea el índice completo acá.

1. Suiza
2. USA
3. Islas Caimán*
4. Hong Kong
5. Singapur
6. Luxemburgo
7. Alemania
8. Taiwán
9. Emiratos Árabes Unidos (Dubai)
10. Guernsey*
11. Líbano
12. Panamá
13. Japón
14. Países Bajos
15. Tailandia

*
Territorio británico de ultramar o dependencia de la corona británica. Si la red británica fuera evaluada de manera conjunta encabezaría el listado.

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Existe una desarrollada industria global de servicios financieros offshore que está compuesta por los principales bancos del mundo, estudios de abogados y firmas contables. Esos especialistas están a cargo de diseñar y comercializar las complejas estructuras offshore que ofrecen secreto a clientes ávidos de evadir impuestos (y leyes). La “competencia” entre jurisdicciones en materia de secreto financiero se convirtió, a partir del despegue de la globalización financiera en los años ochenta, en una característica central de los mercados financieros internacionales.

Pero las consecuencias no se limitan a la evasión impositiva. Al suministrar secreto, el mundo offshore corrompe y distorsiona los mercados. El secreto financiero crea un invernadero criminógeno para distintos males como el fraude, la evasión fiscal, la malversación, el escape de las regulaciones, los abusos de información privilegiada, los sobornos y el lavado de dinero, entre otros. El mundo offshore suministra múltiples mecanismos para la extracción de riqueza a expensas de las sociedades, creando impunidad política y erosionando el acuerdo fundamental para apuntalar el crecimiento de las naciones modernas que dice que “no hay tributación sin representación”. Muchos países pobres, privados de ingresos fiscales que sufren una hemorragia de capital hacia las jurisdicciones del secreto, dependen de las limosnas de ayuda externa.

Esto daña por igual a los ciudadanos de los países ricos y pobres..

¿Cuál es la relevancia un indicador como el FSI?

Al identificar a los principales proveedores mundiales de secreto financiero, el índice revela que la visión tradicional sobre los paraísos fiscales es engañosa. Las principales jurisdicciones del secreto donde se albergan los activos saqueados de todo el mundo no son pequeñas islas repletas de palmeras como muchos piensan sino que se trata de algunos de los países más grandes y ricos. Los miembros más poderosos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), junto con sus satélites, son los actores más importantes a la hora de canalizar y administrar esos flujos ilícitos.

Las implicancias para la dinámica de poder global son enormes y permiten explicar por qué durante tantos años los esfuerzos por acabar con los paraísos fiscales y el secreto financiero fueron estériles: son los receptores de estos enormes flujos financieros quienes pusieron las reglas de juego.

Sin embargo, nuestro análisis también muestra que recientemente las cosas realmente comenzaron a mejorar. La crisis financiera mundial y la consiguiente crisis económica, combinadas con el activismo y la exposición de estos problemas por parte de los actores de la sociedad civil y los medios, y la creciente preocupación por la desigualdad en muchos países; crearon un conjunto de condiciones políticas que no tiene precedente en la historia. Los políticos de todo el mundo se vieron obligados a prestar atención a los paraísos fiscales. Por primera vez desde que creamos nuestro índice en 2009, podemos decir que está en marcha una suerte de cambio radical.

Los líderes mundiales que ahora se refieren habitualmente al flagelo del secreto financiero y los paraísos fiscales, empezaron a poner en marcha nuevos mecanismos para abordar el problema. Por primera vez, los países del G20 mandataron a la OCDE para que elabore un nuevo sistema global de intercambio de información automática con el objetivo de permitir a los países identificar las tenencias financieras de los contribuyentes y criminales que están colocadas en el exterior.

No obstante, estos mecanismos están llenos de zonas grises y defectos: muchos países hablan de la boca para afuera mientras que no son pocos los que buscan formas para debilitar los avances. Cuenta con la colaboración de una infraestructura de facilitadores profesionales del secreto. El secreto financiero global ha sido debilitado pero sigue gozando de buena salud y mantiene una enorme capacidad destructiva. A pesar de lo que usted puede haber leído en los medios, el secreto bancario suizo está lejos de morir. Si la la presión política de millones de personas no se sostiene, corremos el riesgo de perder el impulso.

La única forma realista de hacerle frente a estos problemas es atacarlos desde la raíz: confrontando de manera directa con el secreto financiero offshore y la infraestructura global que lo sostiene y alimenta. El primer paso para lograr ese objetivo es identificar de la manera más precisa que sea posible a las jurisdicciones que hacen de la provisión de secreto financiero offshore su negocio central.

Eso es lo que viene intentar hacer el FSI. El índice es el resultado de años de investigaciones minuciosas por un equipo comprometido. No existe nada como eso allá afuera. Tenemos también una serie de informes especiales que describen de manera detallada la historia offshore de los jugadores más grandes del mundo.

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